Caravelle nació en un pequeño laboratorio cervecero improvisado en la parte trasera de un restaurante en el barrio del Raval, Barcelona. Desde sus inicios, la marca apostó por la experimentación y la innovación, elaborando cervezas artesanales con equipo casero y llevándolas directamente a su bar, generando una conexión cercana con sus clientes.
Hoy, Caravelle ha crecido y se traslada a un espacio más amplio en Sant Adrià, donde continúa con su espíritu audaz y creativo. Su oferta se compone de cervezas con sabores intensos y refrescantes sodas, diseñadas para acompañar el estilo de vida mediterráneo: sol, mar y ciudad.
Además, Caravelle busca acercar sus productos a locales como bares, restaurantes y tiendas especializadas que quieran ofrecer bebidas con carácter y calidad. También es una opción para eventos y celebraciones que requieran lo mejor en cervezas y sodas.
Con un enfoque en la innovación y la autenticidad, Caravelle sigue siendo un referente en la escena cervecera de Barcelona, manteniendo vivo el espíritu de su origen experimental pero con una presencia consolidada en la ciudad.