Bock

La Bock es una cerveza alemana de baja fermentación que destaca por su carácter malteado intenso y su graduación elevada. Su origen se remonta al siglo XIV en la ciudad de Einbeck, en Baja Sajonia, desde donde se popularizó en Múnich, donde el dialecto local convirtió Einbeck en ein Bock, que también significa cabra. Por eso es habitual encontrar el animal como símbolo en sus etiquetas.

En copa muestra un color que va del ámbar oscuro al marrón rojizo profundo, con espuma cremosa color crema y de buena retención. En nariz dominan los aromas de malta tostada, pan, caramelo, toffee, frutos secos, fruta deshidratada y notas suaves de melaza. El lúpulo aparece de forma muy discreta, aportando equilibrio sin protagonismo aromático. En boca es de cuerpo pleno, con dulzor maltoso marcado pero no empalagoso, carbonatación moderada, amargor bajo a medio (20-30 IBU) y un final largo, cálido y reconfortante. La graduación se sitúa entre 6,3 % y 7,6 %.

Se elabora con una base generosa de maltas Munich y Vienna, lúpulos nobles alemanes muy sutiles y una fermentación lager a baja temperatura seguida de una larga maduración en frío (lagering) que pule todos los sabores.

Es una cerveza ideal para meses fríos, perfecta con carnes asadas, salchichas alemanas, codillo, estofados, quesos curados o postres a base de caramelo y nueces. Se sirve entre 8 °C y 12 °C en copa tipo cáliz o vaso pokal alemán. Una pieza fundamental para entender la tradición lager alemana más allá de la Pilsner.