Blonde Ale

La Blonde Ale es una cerveza rubia de alta fermentación pensada para ser accesible, fácil de beber y muy equilibrada. Es un estilo relativamente moderno, popularizado en EE. UU. y muchas microcerveceras europeas como puente entre las lagers comerciales y la cerveza artesana: ofrece más complejidad aromática que una pilsen industrial sin asustar al consumidor que se inicia.

En copa muestra un color dorado claro a dorado intenso, normalmente con buena claridad, espuma blanca cremosa y bien retenida. En nariz aparecen notas suaves de cereal, pan, miel ligera, hierba fresca y un toque floral o cítrico del lúpulo. La levadura aporta ésteres muy discretos. En boca es de cuerpo medio-bajo, con dulzor maltoso suave, carbonatación viva, amargor amable (15-28 IBU) y un final limpio y seco. La graduación se mueve entre 4 % y 5,5 %, lo que la convierte en una cerveza muy sesionable.

Se elabora con maltas pilsen y pale, ocasionalmente con un toque de malta de trigo o caramelo claro para aportar cuerpo, lúpulos europeos o americanos en dosis comedidas y levaduras ale neutras o ligeramente afrutadas.

Es una cerveza muy versátil a mesa: combina con ensaladas, pollo, pescados al horno, pastas, pizzas, quesos suaves o platos de cuchara ligeros. También funciona muy bien como aperitivo. Se sirve entre 6 °C y 8 °C en vaso pinta o copa tulipa. La opción perfecta para una primera cerveza de la noche, un día de calor o cuando quieras algo fácil sin renunciar al sabor.